Jul
13

La verdad de las lámparas de bajo consumo…

¿Cuál es la composición química de estas lámparas?

A menudo se alerta del alto contenido de mercurio y otros metales que pueden resultar tóxicos.  Estas lámparas están compuestas por:

- El vidrio, los circuitos y el plástico representan el 86% de los materiales de las bombillas.

- El resto son metales como: mercurio, aluminio, cobre, hierro, níquel, zinc. O materiales raros y difíciles de conseguir como: Erbio, Europio, Terbio o Yterbio.

¿Cuál es el peligro de las bombillas de bajo consumo?

La polémica radica en uno de sus componentes, el mercurio. El mercurio es un metal pesado que es idóneo como conductor de la electricidad.

Este elemento químico no supone ningún peligro mientras la bombilla esté intacta, pero si se rompe accidentalmente o se tira a la basura común, la cosa cambia. El mercurio y otros metales de estas bombillas pueden resultar tóxicos.

Si una sola bombilla se rompe y entra en contacto con el agua, es capaz de contaminar un área de 50.000 litros. Y esto ¡SÓLO UNA BOMBILLA! En casa se pueden llegar a tener docenas…

El mercurio (Hg)

El mercurio metálico es un líquido inodoro, de color blanco-plateado brillante. Al calentarlo se transforma en un gas inodoro e incoloro.

Las lámparas y tubos fluorescentes contienen una pequeña cantidad de mercurio sellada en el tubo de vidrio, cercana a 5 miligramos de mercurio en lámparas, y entre 5 y 10 miligramos en tubos. Es un metal pesado altamente contaminante, que una vez entra en nuestro cuerpo, este no es capaz de eliminarlo y se va acumulando en el cuerpo. Afecta directamente al sistema neurológico.

Si se rompe una lámpara estando encendida en ese mismo momento, el mercurio se encuentra en estado gaseoso y por tanto aumentan enormemente las posibilidades de inhalarlo.

Emisiones Radioeléctricas

El vapor de mercurio de las lámparas de bajo consumo, al ser excitado eléctricamente, emite radiación ultravioleta que al interactuar con las sustancias químicas del interior de la misma, genera luz. Algunas de estas lámparas no tienen difusores para filtrar la radiación ultravioleta, por lo que se pueden presentar problemas cutáneos y sensibilidad en determinadas personas.

Al llevar componentes electrónicos en su interior, estas lámparas producen emisiones radioeléctricas de alta frecuencia. La frecuencia de la red eléctrica en España es de 50Hz. Para que funcionen correctamente los componentes electrónicos que llevan dentro las lámparas de bajo consumo, al encenderse, se produce una frecuencia de hasta 50.000Hz, unas 1.000 veces más.

Si se tiene una exposición prolongada o se tiene una lámpara de bajo consumo a menos de 50cm, el parpadeo producido por la frecuencia a la que emiten, puede producir: Migrañas, dolor de cabeza, jaquecas, nauseas, fatiga visual….

El espectro de luz es poco homogéneo y natural, y distorsiona ciertos colores y disminuye otros. Esta luz en algunos casos puede llegar a no ser armónica ni saludable.

¿Ahorro de Energía?

Una vivienda normal no es una oficina o un lugar donde las lámparas permanezcan grandes periodos de tiempo encendidas. En casa, se encienden y apagan bastantes veces dependiendo de la estancia donde estén colocadas.

La lámpara de bajo consumo, para encenderse y llegar a su máxima intensidad lumínica necesita de un minuto aproximadamente. Durante ese tiempo es cuando la lámpara gasta más electricidad y si se tiene en cuenta que la mayoría de veces el tiempo de encendido no supera los 5 minutos, el ahorro desaparece.

A parte, el número de encendidos diario influye en su vida útil. Cuántas más veces se apaguen y enciendan al día, más se reducen sus horas de vida útil. Con lo que, cada menos tiempo, tendremos que reemplazarlas…

Os dejamos esta pregunta para reflexionar: Después de este post ¿Sigue mereciendo la pena comprar las lámparas de “bajo consumo”?

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